martes, 29 de mayo de 2012

CUANDO LA MUERTE DIJO "no soy opción"



Tengo 28 años y dicen que cuando nací caí del cielo, que del cielo quedó un pedazo en mis ojos y que aullaba por las noches, y que por eso tengo un ojo azul profundo y el otro hace vetas verdosas que bailan entre mi pupila. Que miro como un lobo y sonrío como un cachorro.

Siempre, toda vida tiene una vertiente romántica cuando es vista desde fuera, y siempre, siempre, toda vida tiene una etapa de aprendizaje precedido por la superación.

Me llamo Pablo, y mi amiga me ha prometido que contará la historia que quedará estampada en la calzada de mi ciudad. Que bajo mi piel los gusanos comerán lo que parecía un futuro brillante y, que abrazará a mi madre cuando yo no esté.
Mi amiga se ríe y me dice "vaya dos nos hemos juntado", y a veces me canta canciones y me dice "estas sólo te las canto a ti", y aunque sólo se lo dije una vez, ella ya sabe que me vuelve loco y le digo: "no dejes de hacerlo".

Le he escrito muchas cartas que, me ha confesado, guarda bajo candado en una pequeña maleta azul, junto a sus partituras y pequeñas composiciones. Ella no sabe que ésta, será la última vez que lo haga, que he subido muchas veces al último piso de mi vida y luego he bajado y la he llamado. Cuando así ha sido, sin pensarlo ha venido corriendo fuera la hora que fuera, y nos hemos abrazado hasta caernos al suelo y volver a reír después de llorar.

Yo le digo que quisiera ver como es capaz de levantar el aplauso, cantando, de todo un teatro, y que lo logrará. Se ríe y me dice: "tú conmigo". Y le digo lo guapa que es, cómo su sonrisa se prolonga a lo largo de los días en mi memoria, y que mientras pueda le daré la mano y levantaremos juntos ese teatro que está esperando descubrirla, porque me dice, que si yo no estoy para verlo no quiere ni música ni canción. Tiene diez años menos que yo y diez años más de posibilidades.
Pero pienso, que si algún día no estoy, se olvidará pronto de sus miedos y su necesidad de mi, y seguirá con su pasión. Yo ya estoy cansado. Muy cansado.

Mi última frase no será para mi familia. Mi última frase no será para mi chica. Mi última frase será para mi niña, mi niña preciosa: "mi niña, eres muy especial, no des nunca un paso atrás; olvida, si es necesario, que me has conocido. Me avergüenza no haber estado como debía, no tengo nada que ofrecer ni a ti ni a nadie. Aunque dejes de verme, no me iré de tu lado, te mandaré fuerzas esté donde esté y verás que la vida será la respuesta a nuestros sueños, y que tú la sabrás aprovechar mejor que yo. Abraza a nuestro amigo, no le digas que te escribí, y a Carmen, y tampoco le digas nada. Saldrás adelante"


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Tengo 18 años, hace cuatro me quedaban apenas dos cursos para terminar mi carrera universitaria. Pero quería ser una chica normal y contra todo pronóstico, abandoné.
Hace un año, el hermano de un amigo común nos presentó. Y nos reconocimos.
Con el tiempo, decidimos ir juntos a terapia. Eso me daba fuerza.

Con el tiempo, empecé a colarme en el zulo de su trabajo. Me explicaba qué eran unas y otras luces y todo lo que podía controlar desde aquella máquina, "esto es un ordenador superinteligente, mi niña". Mis ojos se abrían hasta dar vértigo, estoy segura, pero es que yo no controlaba casi ni la entrada de mails.

A veces, venía a recogerme al instituto. Yo salía unas horas antes sin que nadie lo supiera y nos perdíamos en mañanas profundas (...)

Un día, me llamó su padre: 
- Sara, Pablo se ha ido.
- ¿Se ha ido?¿a dónde se ha ido? seguro que necesitaba pensar, voy a colgar por si me llama, Paco, seguro que me llama no te preocupes.
- No, Sara, Pablo no volverá nunca más -se cortó la voz por unos segundos, y titubeando terminó la frase- ha dejado una nota diciendo que tus cosas están en el bolsillo de tu mochila y que nos quiere a todos.
- ¿Una nota? qué dices, Paco, qué dices... -me puse a llorar sin saber si gritaba o hablaba o si decía algo con sentido.
- Cariño, él te quería - pi, pi, pi, pi, pi, pi,... la comunicación se cortó.

Salí corriendo y rebusqué por mi mochila. Sí, paseando por la mañana me había dicho muchas cosas, e iba con la maleta colgada de un hombro y yo me reía diciendo: "pareces un compi de clase". 
Encontré en un bolsillo un papel: "mi niña, eres muy especial, no des nunca un paso atrás; olvida, si es necesario, que me has conocido. Me avergüenza no haber estado como debía, no tengo nada que ofrecer ni a ti ni a nadie. Aunque dejes de verme, no me iré de tu lado, te mandaré fuerzas esté donde esté y verás que la vida será la respuesta a nuestros sueños, y que tú la sabrás aprovechar mejor que yo. Abraza a nuestro amigo, no le digas que te escribí, y a Carmen, y tampoco le digas nada. Saldrás adelante"



Al final, él fue parte de ese 10 por ciento de enfermos que, o muere como consecuencia directa de la anorexia, o termina suicidándose. "¿Eligió?"; Eligió un último vuelo y estampar su cuerpo contra el portal donde tantas veces había ido a buscarle, y me preguntaba, "esta vez ¿porqué no me había llamado para abrazarlo hasta caernos juntos llorando?" (siempre decía "tú eres más fuerte y mejor que yo"). No sé cómo pudo, pero casi me voy detrás.

A mi siguiente concierto, no pude subir.
Al siguiente, me quedé en blanco.
Al siguiente, me desmayé.
Y ya no hubo siguientes. Sólo él escucharía, antes vivo, y ahora en esa promesa de acompañarme desde la nada, mis canciones.

(***)

Ya no tendría más amigos como él. Ya no me caería al suelo abrazando a nadie. Difícilmente podría superar esto... 

No sé si podría haber hecho algo más, si hice algo menos, pero nuestra entera salvación  difícilmente está en manos de nadie.
Proyectarme en superar esto, iba a ser una ardua tarea. Al primer gemido de un ser querido me haría salir corriendo provocándome desear siempre la salvación ajena antes que la mía. El trauma me perseguiría durante noches enteras, en las que las sabanas pesaban como una tumba...




**De la novela: CUANDO LA MUERTE DIJO "no soy opción"**
Mayte Albores
Basada en hechos reales
Todos los derechos reservados

1 comentario:

Sensaciones Sensation dijo...

tantas veces he sentido que las sábanas pesaban como una tumba que me estremezco al leerte...quiero tener la novela en mis manos ya!!

Felicidades Mayte...me encanta!

Un beso!!