lunes, 13 de diciembre de 2010

MEMORIAS DE MI ALMA PUTA

No me vendo.

No vendo mis ideas,
ni mi mente.

Mi ser,
aunque se le ponga un precio,
no está en venta.

Rozad la pierna,
magread la piel que me recubre,
pero sabed,
que yo,
no me vendo.

Sentid! el calor de mi sangre,
mirad! mis ojos profundos,
intentad! leer mis labios,
pero después de eso,
y después de rodear mis muslos
de billetes,
SABED...

Mi ser,
aunque se le ponga precio,
no está en venta.

Sin embargo,
noto como se prostituye
continuamente mi persona,
porque este mundo
así me obliga.

Hoy,
me siento flor
cuando le veo mariposa.
Y me siento con alas
cuando tiende sus pétalos.

Hoy, me siento suya más que nunca.
Hoy, que tiene sed y yo soy agua.
Hoy, que tengo hambre,
y sus dedos
sé, que acarician mis labios
de tal modo
que saboreo las esencias
que introduce en mi cuerpo.

Él sabe,
que soy la nieve que cae
sobre la colina olvidada.

Él sabe,
que soy el suspiro del llanto,
y el silencio de la noche.

Él, lo sabe todo de mi.
Él, lo sabe,
porque él soy yo,
porque yo,
soy él.

Él, que es la colina sobre
la que yace mi fuente.
Él, que es la lágrima de mi deseo.
Él, que es la noche de mi descanso.

Pero él,
que lo sabe todo,
es la mariposa que vuela alto,
mientras yo,
como una rosa,
retengo mis pétalos,
para que no caigan
y los robe el viento
antes de que venga
a hacerme suya.

Pero yo,
desde otra orilla,
le susurro al viento
mis poemas,
para que la brisa
le acaricie diciendo mi nombre.

Impregno de canciones
mis necesidades.
Y espero,
de la dulce miel de su boca,
hilvane una distancia ilusoria.

No hay nada
que pueda comprarnos,
no hay nada deje vendernos,
y sólo el amor,
es nuestra moneda de cambio.