lunes, 13 de julio de 2009

Con menos fuerza para ser...

No me resulta complicado escribir sin tener una historia que contar... a veces contamos historias como quien hace matemáticas y las letras hacen sombra a los mensajes.
Cada día me encuentro más encerrada dentro de mi, y cada día mis fuerzas se sobreponen menos.
Me falta energía, pero no estoy descubriendo nada nuevo, el desgaste diario me va pegando ostias como panes y los panes de la prosperidad no llegan.
Hay quien se cree que hace falta recorrer mares para ser pirata, y mundo para ser hombre de él, pero yo, que no he salido más lejos de la cuarta esquina de la calle encierro, y que la montaña más alta que he visto ha sido la de la gravilla con que empezó a expandirse el mercado inmobiliario y la construcción hace unos 10 años, me siento algo pirata y algo hombre (mujer en mi caso concreto).
Dicen que la feminidad es estirar el cuello y calzarse tacones, que no ponerse pendientes es como un hombre sin cinturón, y que las señoritas no se tiran pedos. Y de todas las chorradas que oigo, lo que más me sorprende es que llegan a aceptarse como método científico irrebatible... me siento femenina hasta la médula con o sin zapatos, no me gustaron nunca las joyas y sigo siendo igual de "hembra", y bueno, respecto a los pedos, el médico me dijo que era anatomicamente una mujer normal desde el día que nací (pero insto a que si hay alguna mujer sin aires, o cuyos aires sean únicamente de grandeza, que me lo haga saber por favor, pues me interesa mucho saber como "coño" se hace, simplemente por pensar que hay tópicos que son reales).
No soy feminista, simplemente soy mujer, tan mujer como para tirarme un pedo como persona, y tan femenina como para no adornar mis orejas ni mis pies y contonear mi cuerpo al mismo son del deseo.
La elegancia es un don otorgado por naturaleza, el glamour es para unos pocos, y hablar según como y según con quien de sexo resulta que es cosa de zorras (pero yo, queridos amigos, no me veo la cola cuando me miro al espejo, ni mi abrigo de pieles...)
Con todo esto me dibujo mi imagen (social) y debo ser un monstruo (social).
Cuando alguien (un hombre, concretamente) me preguntó una vez que si no tenía una hermana gemela, tuve la respuesta adecuada para él: -El mundo pensó que conmigo sería suficiente-.
Por otra parte, me parece una gilipollez que te pregunten que si no tienes una hermana gemela, cuando realmente quieren decirte que resultas ser una mujer interesante y que es "una lástima que tengas pareja" (para mi no es ninguna lástima haber encontrado a la persona con la que quiero compartir mi vida y además tenerlo claro, otra cosa es que mi pareja lo tenga tan claro o no como yo, pero ahí ya no puedo meterme).
A mi, me gustan las personas diferentes, que marcan la diferencia de verdad, extravagantes o no, díganse frikis o díganse nada, porque ya me he cansado de que todo y todos queramos ser iguales siendo diferentes y teniendo necesidades especiales cada uno de nosotros (¿o acaso no nos gusta sentirnos únicos, especiales y diferentes cara a la persona que nos reconoce con amor?¿o a caso sí nos gusta que nos vean como a cualquier individuo...? No, en el fondo de nuestra naturaleza aceptamos nuestras diferencias a las que damos de lado por unirnos en masa a un rebaño social... es fustrante!!)
No vamos en compromiso con nuestros instintos más íntimos, salvajes e internos.
A mi, de verdad, se me acaba la paciencia a ratos, pues últimamente no estoy por la labor de reivindicarme más de la cuenta, debo aprovechar el tiempo al máximo, pues ser como soy ni me da ni me dará nunca de comer, y lo peor de todo, es que el tiempo y las obligaciones siguen su rumbo sin tregua, y, cada día me veo más cerca de la orilla del rio con mis bolsillos llenos de saquitos de arena que me arrastran hacia él.
Hoy voy a replantearme algunas cosas más seriamente.
Debo entrar por el aro, sí, debo hacerme sumisamente esclava y matarme las ganas de una vez.
Le pegaré un tiro a mi corazón, por el momento me basta con se quede por ahí guardadito y un largo tiempo en coma (espero que sea reversible), pero, debo recorrer el camino en busca de la abuelita con mi cesto de comida y llegar hasta a ella (esa es mi misión, sin entretenerme, sin flores que le gustan, sin lobo que me engañe, sin nada que me haga retrasar esa, mi misión...)
Espero ser fuerte, más que nunca, y poder con todo lo que llevo a cuestas. Espero tantas cosas que siguen esas nauseas, esos mareos y ese malestar del "porvenir"...