domingo, 3 de abril de 2011

A esos amigos.

Creo que pocos son conscientes de cómo se puede ser capaz de arrancar a alguien,con un sólo gesto, la esperanza de seguir luchando. Yo, soy tan sensible, que muchos gestos me han dañado tanto, que han agujerado mis entrañas, y he debido rehacerme para volver a desplegar las alas remendadas.
O de cómo podemos llegar a ser capaces de devolverle la vida con algo de bondad y desnudez a la pureza, a la persona cuya fe fue diezmada. También me ha ocurrido que alguien, alzó su mirada hacia mi, y con mimo, pensó, que podría ejercer de trampolín y prestar su cuerpo al ave que quiso aprender a volar y se estampó contra el suelo. 

No voy a hablar ni de esperanzas ni de encuentros, tampoco de salvadores de almas, que también los hay.
No voy a hablar de ángeles ni demonios, porque es posible que me cueste distinguir lo que creo que forma parte de una misma cosa, porque sólo el miedo es la puerta defectuosa que tiende a separar "lo bueno de lo malo", pero, aniquilado ese miedo con amor, recuperamos la esencia y contactamos con aquel niño que fuimos y nunca nos abandona.
Así mismo, la vida y la muerte es ese encuentro que distinguimos matemáticamente desde lo físico, a pesar de que también (al menos desde mi óptica) vida y muerte conviven en las rutinas de cada uno de nosotros siendo una misma cosa.

No es secreto, porque tampoco lo escondo, la inadaptación a este mundo que voy cargando, y cómo busco el refugio del ermitaño, y la madriguera de una zorra recién parida.
Y aún así, en mis escondites penetran las esencias de la vida,  esas que nadie con un mínimo de sensibilidad puede evitar: donde existe el aroma del almendro en flor penetrando los sentidos, y la esencia de la tierra mojada anunciando las primeras lluvias, el sabor de la hoja verde y el pétalo caído, la sentencia de una nube... 
En la madriguera, recibí el aliento del recién nacido, y en la cueva del ermitaño, recibí la meditación del amigo.
Hoy, que tengo más latidos que palabras, quería hacer un resumen de cómo el viento es capaz de mecer, hasta las hojas más internas de las ramas, y cómo es posible danzar como una ninfa, a pesar de no ser ni la más bella ni la más grande. (Tengo amigos viento que me dice: "eres").

El calado de la brisa entra los huesos tatuándonos, las ausencias se borran con abrazos, los abrigos de pieles vivas se funden en los encuentros, las miradas que no se pierden en la memoria ni en el camino... ASÍ SON MIS AMIGOS, ASÍ, ASÍ SON MIS AMIGOS!!

No deseo tener una agenda apretada, sólo apretarme a los sentimientos.
Mi mayor riqueza, anida en cada rincón de mis venas, y asumen los caminos que recorren mis pies, que cada calle lleva el nombre de alguien a quien quiero.
Asumo como derrotas, que a pesar de querer, no siempre se hacerlo; y asumo los vacíos internos, como estancias a las que no dejo ni la mínima posibilidad de que alguien pueda tan siquiera llamar, pero los amigos, los buenos amigos, entran a pesar de los pesares, saltan las vayas y vencen la oscuridad que provocan mis aislamientos, y besan la locura que me invade, en esos días en los que pensar resulta imposible, porque el sentir se ha llevado la razón.

Esos amigos... esos amigos que aguantan el látigo de una mala lengua, y secan la lágrima que cae hasta los pies, con sus labios.

A esos amigos, que ellos se saben, GRACIAS.


miércoles, 2 de marzo de 2011

El pecado... ¿de Eva?...


Soy una mujer
que grita y desgarra.
Soy una enferma psicótica
que sangra las heridas.
Me levanto la falda
y me abro de piernas,
y cuando tengo cerca "al animal",
las cierro,
me río como el diablo,
y le escupo sin miedo un:
¡¡HOY,
DECIDO YO,
Y MAÑANA,
TAMBIÉN!!!

Que no me busques un botón,
ni me calientes la oreja,
con lametones corrosivos
que quieren fundirme el cerebro,
y desconocen cualquier delicadeza.

No soy un capricho,
no soy un objeto,
no soy un proyecto,
no soy...
más que una persona,
que nació siendo mujer,
en un mundo,
QUE PIENSA COJO!!!!

Un día leí una historia, en el libro 'Mal de llengües' (de Jesús Tusón), libro que recomiendo fervientemente para aquel que no lo haya leído (yo lo tengo en lengua catalana, y desconozco si existe la traducción a otros idiomas).
En él se narraba la historia de una mujer, a la que encontraron gritando desesperada en medio de la soledad absoluta de la calle, se abalanzaba sobre la gente estirándoles de las ropas, gritaba y lloraba gesticulando incansable... Así que avisaron a las autoridades, y la encerraron en un psiquiátrico.
Allí pasó toda su vida. Pero ya siendo anciana, un día, susurró algo, y uno de sus cuidadores adivinó lo que decía (él era hijo de inmigrantes y entendía el idioma de esta singular mujer, así que le preguntó...).
Entonces ella le contó, que estaba recién llegada a aquel país, que se encontraba perdida con su bebé de la mano, y que en medio del bullicio se lo arrancaron y robaron, y que que lo único que hizo, fue pedir ayuda, pero nadie la escuchó porque no sabía hablar el idioma por ser extranjera, y terminó encerrada en aquel manicomio... Lo que hubiera sido normal para cualquier madre, para ella, significó una etiqueta de "enferma", y su enfermedad fue ser extranjera y vulnerable en un mundo desconocido para ella Y QUE TAMBIÉN LA DESCONOCÍA.

Esto sólo es un ejemplo de lo que nos pasa en todos los ámbitos de la sociedad, y con todo aquello que desconocemos o no sabemos dar explicación, nos inventamos lo que nos da la gana, antes de QUERER COMPRENDER Y/O EMPATIZAR.
Por ejemplo, en siglos anteriores, a los enfermos de epilepsia se les consideraba endemoniados. También podían quemar a alguien por decir que la tierra era redonda, y ahora reírse de quien asegura que su pie pisa sobre "llano".
No sólo debemos fijarnos en los ojos que miran, sino el corazón que quiere ver. Y porqué mirar desde un ángulo, cuando las dimensiones de esta vida son incalculables...

Las verdades son medias tintas corrosivas, que sirven de látigo y algodón para el relleno de huecos.

¿OS DAIS CUENTA DE QUE NO TENEMOS VOLUNTAD COMO PARA ENTENDER A LAS PERSONAS?
Esto sólo es un ejemplo de lo que ocurre cada día en nuestras vidas.
Buscamos las diferencias en lugar de las similitudes, y tratamos de enseñar lo nuestro antes que alcanzar la voluntad de empatizar con lo nuevo, con lo externo, con lo otro... POCO MANDA EL SENTIMIENTO... lo peor es que nos creemos que actuamos con una supuesta razón, de la que aún estamos muy lejos tan siquiera de rozar.


Me asusta darme cuenta
que la hojarasca
es una frondosidad que no acuna,
y que sirve
de putrefacción para lo sombrío.

Me asusta
que la idiotez del hombre,
sea "la mano que mece la cuna"
de la sociedad.

Me asusta
ser un número.

Me asusta DARTE MIEDO.

Me asusta que seas el animal
que cree que mis piernas
piensan más que mi cabeza.

Me asusta que me mires incrédulo.

Me asusta que te creas demasiado listo.
Y me asusta que te des cuenta,
que no soy una ONG de tus errores,
aunque conozca el perdón.

Me asusta que tú también estés asustado.
Me asusta
ser la protagonista de tus intrigas,
cuando podría darte lo que quieres,
si me lo pides.

Me asusta
que me sientas tu enemiga,
cuando yo sólo quiero darte la mano,
y porqué no confesarte,
que tal vez,
en algún momento de mi vida,
también deseé poder tener la tuya...

Pero lo que más me asusta,
es que seguirás inalterable,
inundado por tu bruma,
por el rocío de tu ego,
por la escalera de tu experiencia,
y me asusta,
que tu seguridad sea el prisma
para que aún me sigas viendo,
como la alfombra
donde vomitar,
en tus días de borrachera
emocional...

lunes, 21 de febrero de 2011

CONFESIONES DE UNA DAMA DE PECADO


Por cada dolor que no es mío, me duele el doble.
Por cada alegría que comparto, también se hace más grande.

La ciudad más extendida no tiene laberintos ni bifurcaciones, que me pierdan, si lo hago de la mano de alguien que me acuna entre su cariño.
La ciudad más pequeña puede ser un mundo vacío y sin comunicaciones cuando estamos solos esperando una muerte lenta...


Debo confesar que he regresado a casa a medias, y que fuera de casa también me sentía a medias...
Esto, sólo quiere decir que mi residencia habita en las alturas, esas, que no se limitan con las fronteras de ninguna tierra.
Porque desde el cielo puedo observar que no hay horizontes posibles. Y es que la libertad no la marca un papel o un puñado de instancias en la mano, sino nuestro corazón.

Las miradas son mi lenguaje universal, la sonrisa mi mejor palabra, ¿y qué me importa el idioma ni el sonido de una voz? cuando amamos por encima de todo y queremos entendernos...
Pero qué complicado es, cuando alguien pone un candado al entendimiento, y qué doloroso cuando intentan restaurar a una persona haciéndole sentir un mueble viejo y en desuso, cuando uno mismo sabe, que sigue siendo la misma mesa de apoyo, la misma silla de descanso, el mismo libro que leer para quien mira a los ojos.
Pero quien ayer me amó, tal vez hoy me odie... y yo, nunca entenderé si realmente fue real todo lo que se vivió!! ¿será que no soy de este mundo?¿será que tengo una incapacidad para entender dónde están los límites y cómo puede existir esa visceralidad?

El respeto a las personas, es el pasaporte para el respeto hacia uno mismo, y aún así, debo confesar...

Debo confesar, que nunca supe todo esto, y que ninguna escuela me lo enseñó. Debo confesar que aprendí a "golpe y porrazo", pero también con la paciencia y el abrazo de quien me vio errar, y sin embargo, optó por no señalarme cuando quiso enseñarme cómo corre el río sin detenerse y cómo debo encauzar mis aguas.

Debo confesar tantas cosas, que seguramente tendré el pecado en mi boca hasta el día de mi muerte.
Y quiero seguir pecando en este mundo que me desespera, porque si mi pecado es desear más que un beso, si mi pecado es abrazar sin tener en cuenta al hombre o la mujer, porque busco a la persona, sin tener en cuenta al niño o al anciano, porque la edad sólo nos hace ser una diana para que nos escupan los dardos de las imposiciones sociales; así pues, ME CONFIESO PECADORA SIN REMEDIO, Y QUE ME ABRAN LAS PUERTAS DEL INFIERNO, porque asumo y mi opción es la de arder.

Si pudieseis ver mi corazón a ojos abiertos, os confesaré también, en esta borrachera de "puertas abiertas" que me invade hoy, que tengo un corazón bastante horrible: callos, cicatrices, remiendos, agujeros profundos como pozos de vacío, abismos infranqueables, arañazos, lágrimas cristalizadas que siguen pinchando, etc. PERO A SU VEZ, es un corazón fuerte que resiste, limpio al ofrecerse, y valiente cuando ningún portazo se interpone a su voluntad de seguir entregándose y amando a pesar de todo.

Me siento tan querida, tanto, que merece la pena seguir apostando POR LA HUMANIDAD, A LA QUE AMO, A LA QUE ADORO, aunque soy consciente que eso pueda llevarme a la ruina emocional cualquier día en que los astros no jueguen de mi parte.
Cuantas cosas tengo para confesar esta noche de borrachera profunda... cuántas cosas...

Después de una semana fuera de mi "hábitat", de este zoológico humano en el que nos movemos y al que llamamos "rutina", recuerdo las sensaciones que han llegado hasta mi de todos los que han compartido sutilezas intensas de la compañía mutua; así como las que me han confesado que yo misma desprendo.

No soy una niña. No, ya no lo soy.
Tampoco soy inocente, por eso se me caen las piedras de la mano ¿quién sería yo para lanzarlas...?
Tal vez, ignorante (eso sí lo soy, bastante ignorante, pero a la vez, orgullosa de reconocerlo como el único modo de ir borrándole letras a esta palabra que me consume).

Hace tiempo que he dejado de culparme por lo que ocurre a mi alrededor.
Del odio, la rabia y el sufrimiento.
Hace tiempo que he dejado de culparme... solo puedo decir; que
AMO POR ENCIMA DE LA RAZÓN

 "Y rueda, rueda la cabeza, porque hay cosas cariño mío, que no se piensan"
(Entre mis piernas, de "El sexo de boca en boca")

martes, 4 de enero de 2011

Por uno y por mil te quieros

http://www.youtube.com/watch?v=l5-WaEwrXak&feature=related



Nadie, que viva inmerso en la "normalidad" y en esta sociedad desbocada, que se altera con el vuelo de una mosca, entendería que un te quiero vale más que el aplauso de una multitud.

Que los éxitos son el camino bien hecho, y no sólo el reconocimiento de las heridas curadas.
Que el miedo no es por ganar o perder, sino por sentirse dentro del juego, a la vez que aprender a amar nuestro papel, que no está dictado por nada ajeno, sino por nosotros mismos. Lo que somos, se rodea con la infinidad de horizontes que te traen la calma de cualquier paisaje.

La verdadera comprensión que se busca, al final, sólo es el refugio de ser un ser social al que nadie quiere renunciar. Y el auxilio, quién sabe si viene de la mano desde fuera o desde dentro, porque, si nosotros no nos damos la respuesta, cómo podemos esperar exigirlas desde y hacia el exterior...

No sé las veces que una persona, yo misma, por poner un ejemplo, debe hacer la voltereta y marearse, golpearse, desequilibrarse, para que al sentirse tumbada boca arriba en el suelo, no tener la sensación de KO, sino la de descubrir que a pesar de estar arrastrado o elevado por encima de todas las cosas (físicamente hablando), el cielo nos sigue cubriendo del mismo modo, como un manto lleno de misterios que se presta a nosotros.

He permanecido tiempo dando esas volteretas (y sé, que en toda la vida que me queda por delante, sea mucha o poca, que dará lugar a más ¿"incidentes"? de contorsión mental). También he permanecido, otro mucho tiempo tumbada boca arriba, viendo cómo picoteaban los pájaros sobre mi, como me pisoteaban toda clase de bichos, cómo me escupían, pero, siempre, como referencia, he seguido teniendo el mismo manto cubriéndome, siempre he tenido el mismo cuerpo que no me abandonó, siempre he tenido... ojos ciegos, para poder hacer el esfuerzo de conciencia de inspeccionar todo lo que había dentro de mi.

Sí, debo reconocerme como la roca inmutable abandonada a su suerte, que según las circunstancias, se convierte en canto rodado, en grano de arena, o se fusiona siendo montaña... ¿no es maravillosa la vida cuando te reconstruyes de tantas maneras, que descubres que puedes llegar a ser cuántas cosas deseas?

Las sombras, las dudas, el llanto, podrían ser esa parte oscura que penetra en nosotros, para depurar de vez en cuando, las rutinas y la dejadez en las que nos envolvemos...

Hace unos días, mi hijo, me dio un beso en la cara. Yo había llorado.
Entonces, me dijo, "mamá, sabes a playa", yo lo miré, y le sonreí abrazándolo.

Debieron pasar varios días, para que con la música de unos anuncios de la tele, el pequeñajo, comenzase a bailar. Yo, de manera "innata" lo miraba con orgullo y sonriendo, como su mayor fan y la más entregada espectadora.
Entonces, me dijo, "mamá, has crecido", yo lo miré sorprendida por las cosas que a veces me dice, y me puse a reír a carcajadas, y le dije, "sí, tengo la risa más grande y el corazón más fuerte". Lo agarré entre carcajadas, y le dije, -¿cómo sabes tanto "bicharraco"?¿eres un ángel o qué?-, y me dijo -claro, mami, como tú-.
No puedo describir el vuelco que me dio el corazón, ni la manera en que lo pude mirar, pero él, con sus dientes blancos y sus ojazos fijos en mi, me cogió con sus dos pequeñas manos, una a cada lado de mi cara, (algo que suele hacer mucho, para captar la atención de quien desea tener, y dando siempre la misma sensación de paz y calma), y al juntar su frente contra la mía, entonces, me dijo: "YO TE QUIERO, MAMI, CON TODO MI CORAZÓN"

El sentido de la vida, se recobra, y alcanza su máxima expresión, cuando suceden milagros como estos...

domingo, 19 de diciembre de 2010

SIETE EN ALMA

Hay enfermedades.
Hay muchas enfermedades...

Las que más nos asustan, suelen ser las que amenazan nuestra vida, y las que tienen que ver con las emociones/raciocinio (para mi, más grave que ninguna).

Hoy desperté contando los dedos de mis manos... estaban todos.
Miré hacia mis pies y tomé conciencia de cada parte de mi cuerpo, de mi piel, del calor que desprendía el simple trabajo de seguir respirando, de vivir...

Me di cuenta, que estaba entera.
Me dirigí al espejo y me contemplé sin compasión alguna, estudiando mi rostro, y desafiando mis propios ojos mientras los miraba fijamente para leer en ellos.

Sentirse pesado cuando uno está vacío, o sentirse ligero cuando se está pleno, es una incongruencia más de lo humano. De esa enfermedad que tanto nos asusta: SENTIR.

Hoy, que me siento esperanzada, y que lo que ayer era montaña para mis piernas incapaces, ahora sólo me parece un mirador para mis alas que saben el camino, tengo la necesidad de ir mucho más lejos.

No hay espacio que se me quede pequeño, porque el primer espacio soy yo, pues en mi y en cada uno de nosotros está la posibilidad de alterar "el orden" impuesto.
Pero sí se me queda pequeño este círculo que marca mi cuerpo, este tiempo desordenado que hemos tratado de meter dentro de una esfera con números, dentro de un ciclo de soles y lunas que sólo nos dan conciencia de imposibilidad... Es el mismo sentido que poner riendas al caballo, o engordar al puerco y tenerlo contento con bellotas mientras afilamos el cuchillo... así, vamos siendo cercados por el perro hacia el vallado, donde nos aseguran que no nos morderá el lobo, pero, ¿acaso nos aseguran no hacer matanzas con nosotros?

Desde que no miro la hora en mi reloj, desde que no cuento los días, desde que no hago todo lo que se supone que debería hacer para ordenarme... TENGO MÁS CONCIENCIA DE LO QUE SOY.

Sin embargo, todavía falta... tanto, como capacidades anuladas en nuestro cerebro que debemos reconectar para conquistarnos y reconquistarnos...

Me falta estar a tu lado.
Me falta, secar tus lágrimas, con mis manos, con mi cuerpo, con mis ropas, con mi lengua...
Me falta, quitarme las plumas y hacerte una capa impermeable de "dolores", mientras sigues el proceso.
Me falta, invitarte a volar conmigo.
Me falta arrancarte las rutinas por cada costado, borrar el clavo y las cruces que te someten a adoraciones de mentiras y de esta sociedad meretriz de Babilonia apocalíptica del individuo.

La fortaleza de la verdad, de la razón, teniendo el amor y la integridad como guías, son  los máximos enemigos superiores para el imperio del poder, por tanto, tenemos las armas para ganar. SÓLO DEBEMOS CREER.
Al final, nuestras debilidades nos traicionan, nos dejamos vencer y vender a regalos podridos y apestosos que no son más que las sobras de una materialismo que nunca será nuestro (la peladura del fruto impregnada de pesticidas...).
NO QUEREMOS ENVENENARNOS, así pues, porqué vamos hacia la muerte en lugar de ir a favor del antídoto para hallar vida.

Imagina, que en este camino solitario, en lugar de hundirte en la miseria de la agonía, o en lugar de terminar siendo un soldado más, te conviertes en otro "mesías", sin necesidad de parábolas y sin necesidad de transformaciones de una Trinidad que pierde el sentido cuando se entierra bajo los "siete" candados.

lunes, 13 de diciembre de 2010

MEMORIAS DE MI ALMA PUTA

No me vendo.

No vendo mis ideas,
ni mi mente.

Mi ser,
aunque se le ponga un precio,
no está en venta.

Rozad la pierna,
magread la piel que me recubre,
pero sabed,
que yo,
no me vendo.

Sentid! el calor de mi sangre,
mirad! mis ojos profundos,
intentad! leer mis labios,
pero después de eso,
y después de rodear mis muslos
de billetes,
SABED...

Mi ser,
aunque se le ponga precio,
no está en venta.

Sin embargo,
noto como se prostituye
continuamente mi persona,
porque este mundo
así me obliga.

Hoy,
me siento flor
cuando le veo mariposa.
Y me siento con alas
cuando tiende sus pétalos.

Hoy, me siento suya más que nunca.
Hoy, que tiene sed y yo soy agua.
Hoy, que tengo hambre,
y sus dedos
sé, que acarician mis labios
de tal modo
que saboreo las esencias
que introduce en mi cuerpo.

Él sabe,
que soy la nieve que cae
sobre la colina olvidada.

Él sabe,
que soy el suspiro del llanto,
y el silencio de la noche.

Él, lo sabe todo de mi.
Él, lo sabe,
porque él soy yo,
porque yo,
soy él.

Él, que es la colina sobre
la que yace mi fuente.
Él, que es la lágrima de mi deseo.
Él, que es la noche de mi descanso.

Pero él,
que lo sabe todo,
es la mariposa que vuela alto,
mientras yo,
como una rosa,
retengo mis pétalos,
para que no caigan
y los robe el viento
antes de que venga
a hacerme suya.

Pero yo,
desde otra orilla,
le susurro al viento
mis poemas,
para que la brisa
le acaricie diciendo mi nombre.

Impregno de canciones
mis necesidades.
Y espero,
de la dulce miel de su boca,
hilvane una distancia ilusoria.

No hay nada
que pueda comprarnos,
no hay nada deje vendernos,
y sólo el amor,
es nuestra moneda de cambio.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nuestro paraíso interior.

Os aconsejo poner esta música, relajarnos, y comenzar a leer...


http://www.youtube.com/watch?v=ZKjohpCZ-co



No me gusta decir adiós, aunque sepa que mañana volveré a ver a ese/a amigo/a o familiar de quien me despido. Pero tengo manía a la separación y siempre me cuesta terminar con una palabra o con una mirada cuando tenemos tanto que ofrecernos mientras se nos escapa en cada segundo una parte de la vida. Me agobia no tener más tiempo para dedicar.

A veces puedo perder mi mirada en un vacío que se expande por un lugar que pocos pueden ver, puedo escuchar varias conversaciones a la vez, y al mismo tiempo pensar en mis cosas. Puedo soñar despierta con el mismo ímpetu con el que lo hacía cuando tenía 4 años, porque siento, que aquella niña nunca me abandonó.


No soy un soldado, aunque antes de traspasar "mi puerta" haya que abrirla con ganas y decisión.
Tampoco soy ningún misterio, solo una simple mujer que busca continuamente un regazo donde descansar. Pero los espacios se quedan pequeños, y siento, como el viento no deja de danzar a mi alrededor para convertirme en una traviesa ninfa que decide bailar como una hoja de otoño.

He llorado muchísimas más veces de alegría y amor que no de pena, pero las veces que lloré de pena, se hizo una herida tan inmensa en mi, que han quedado cicatrices tan grandes como los torrentes más tortuosos y los abismos más imposibles que podamos hallar en la Tierra. A través de esas heridas, han caído las cascadas más hermosas de mi cuerpo reflejadas dentro y fuera de mi piel, y de los aprendizajes más duros he conseguido caminar fuerte con el latir vivo de mi corazón, que agradece cada día, seguir latiendo con fuerza y pasión.

Por cada amanecer, tengo como mínimo un sólo motivo para sonreír, ESTAR  VIVA, y otro, para reír hasta quedarme sin aliento, Y ES QUE MI MAYOR BELLEZA ES COMPARTIR...

Creo en la vida, creo en el amor, creo... y sin esta fe, mi vida, no tendría demasiado sentido, porque mi existencia tiene un motivo, y encontrarlo no me ha resultado demasiado difícil, aunque reconozco que a veces, me resulta complicado ir con cierta desnudez cuando nieva en las montañas.

Una vez me preguntaron (en este mismo blog), que si yo era un ángel. Debo decir que según el concepto que tiene la humanidad de ángel, pues no, no lo soy, soy una mortal como cualquier otro mortal, con un REGALO y PRÉSTAMO.

Nuestro regalo, la vida, nuestro préstamo, el cuerpo, que aunque creamos que nos pertenece, sabemos que es una osadía maltratar este envase que nos envuelve (por tanto, no nos pertenece).

Somos un espacio enorme, y entre célula y célula, habitan miles de esencias que constantemente nos recuerdan quienes somos, pero, no tenemos el don de la escucha, y eso nos pierde.

Me apena, toda gente que llegua al final de este paseo, y en su lecho de muerte descubre todas las cosas que le quedaron pendientes.
¿Porqué será que en ese momento, es cuando nos damos cuenta que lo más importante de todo, es no enfadarse, empatizar, amar y decir te quiero, comprender de un modo sencillo qué somos... para dejarnos llevar hacía otro camino?¿Porqué se nos olvidan tantas cosas con el paso de lo años, y al final de nuestra vida, parecemos recuperar la visión?¿Qué pasaría si despertamos antes y durante nuestro recorrido?

Tenemos tanto trabajo pendiente, si queremos ser mejores, un mundo mejor y un gran cambio...

Me alegra haberte  conocido, me alegra que me estés leyendo, me alegra estar a tu lado, me alegra... SOMOS UNA ENERGÍA TAN GRANDE, QUE SIENTO QUE ESTAS AHÍ, siempre.

PD: Para Esther. En busca de mi niño interior.