martes, 24 de marzo de 2009

Mil historias de juventud

La verdad, esto de hacer vida social, te da para pensar largo, largo... No sé por donde empezar... ayer, como en este último mes y medio, me dirigí a la universidad, llengando tarde como siempre, a medio peinar, a medio comer y casi a medio vestir (y es que siempre cuando voy a salir por la puerta el nene se pone a llorar, y como bien dicen "quien no llora no mama", y me hace sacar la teta...).
Estaba en el fondo de la gran clase magistral, algo empanada, como siempre, con bostezos que me hacían enseñar no sólo los empastes, si no hasta la boca del estómago (y hasta los más "jondo"). Y fue, como esos momentos mios, en los que me evado y me desplazo a otro lugar, llamado "mi propio mundo"... Me ví reflejada en todos los jóvenes o recien estrenados adultos que tenía delante. Me acordé de los momentos que yo pasé en la universidad, hace ya 8 años o más, pero en aquel momento yo era una más de esos que hacían dibujitos en los apuntes (cuando se toman apuntes y estás por la labor), con la tez llena de marquitas del pasado acné juvenil y algunos granitos que siguen dando batalla, con mi pelo largo, mi cuerpo de los 20, en fin... Pero ahora, ahora es diferente, ellos estaban ahí, con juegos y tonteo, las feromonas (los estrógenos, la progesteróna y todas las hormonas habidas y por haber se intuían en el ambiente)
En la primera fila dos señoras, bastante más mayores que yo... en la última fila, los que venimos a caballo y con el tiempo justo (del trabajo o de otros que haceres no menos importantes), yo era la más joven de la generación de "los mayores", delante de mi un hombre cuarentón interesante, y alguno/a más de la generación de los 70 creo que casi todos, que nos mirábamos y preguntábamos sobre lo dado durante nuestras ausencias... Parece mentira pero un hombre de 40 que aún es jovencísimo, como puede no parecerlo tanto segín el momento y lugar que ocupe, con lo cual es lo de siempre "todo son percepciones...".
Este mismo día, llega a mis oídos, una conversación surrealista... leed atentamente, igual que yo escuchaba con la oreja del tamaño de una piscina riñón.
Era un grupo de chicos, y uno dice:
- Sí mi novia es argentina y ya tiene que renovar los papeles porque si no se tiene que ir
a su pais, y yo de broma le digo, "anda, que eres una sudacona, y nos quitas el trabajo"... sí, y yo le hago la broma, y ella se cabrea (normal pienso yo, es que no se como te aguanta colega...)... ´
Pero él continua y yo atónita, voy abriendo más mis dos orejas que ya son del tamaño de una picina olímpica:
- Estamos todo el día follando, si me despierto a las 2 de la mañana, a follar, antes del trabajo, a follar, después del trabajo, después de... antes de...
Dice otro, "jo! que fogosa, no?", y contesta "sí", a lo que participa un tercero: "pero te la chupa???". En ese momento mi cara se descuadra, y ya de la sorpresa, paso a la incredulidad y una carcajada se me escapa (no me lo puedo creer... si mi pareja hablase así de mi... si lo hace menos mal que no me entero... que fuerte)... pero el otro contesta:
- Mira, eso no lo hace, todo el día estamos follando, pero no me la chupa.
- Pues tio, si no te la chupa, entoces no sois pareja... eso se lo tienes que decir.
(Al oir esto me salió la cocacola por la nariz... mis orejas ya no cabían en la sala, ni siquiera cabian en el territorio español... cotilla de mi...)
- Pues mira sí, le diré que me han dicho mis compañeros, que si vivimos juntos y somos pareja, hay que chuparla que si no... no vale!
Cuando se despiden, uno le dice, bueno, pues ya nos contarás, pero díselo eh! díselo!
Evidentemente estaban de cachondeo, y al final no pude más que reirme con ellos un rato... estos me los conozco yo, aquí en su territorio de gallitos, pero en cuanto aquel pisó su casa, la argentina con un chasquido de dedos seguro que lo puso firme y lo debia llevar más fino que fino y con la cuerda más corta que corta jeje, en fin... historias, mil!!